¿Dejar de Fumar Engorda Aunque no Coma?

Muchas personas que fuman, sobre todo las mujeres, se preguntan: ¿dejar de fumar engorda aunque no coma? Bueno, algunos estudios revelan que dejar de fumar está bastante ligadito a un incremento de peso de entre 3 y 5 kilos. Pero esto no le sucede a todos los ex fumadores(as), porque aproximadamente un 20% de los ex fumadores no engordan. Y este indeseado incremento se da mayoritariamente durante los primeros 3 meses de abstinencia.

¿Por qué el dejar de fumar engorda?

Según algunos estudios, en realidad no es que se aumenta de peso al dejar de fumar, sino que el fumar hace que se adelgace; ya que los fumadores, en promedio, tienen de 4 a 5 kilos menos que los no fumadores. Según han publicado algunos científicos, “la nicotina incide en ciertas regiones del hipotálamo que controlan el apetito y que (…) afecta el metabolismo de las grasas”.

Pero no hay que preocuparse porque aumente el apetito, ya que esto no dura mucho tiempo; pues el apetito disminuye poco a poco y vuelve a su normalidad en más o menos 3 meses.

Como la nicotina hace que haya un mayor gasto de energía en el organismo, al dejar de fumar recomendamos acudir a un buen programa de ejercicios que ayudará a quemar grasas y a enfrentar la ansiedad producida por la ausencia de nicotina. Pero ¿y qué pasa con los que, tras dejar de fumar, engordan aunque juran que no están comiendo más que antes?

Otras causas de por qué dejar de fumar engorda aunque no comas

Parece  que algunas sustancias contenidas en el humo del tabaco dificultan la absorción de algunos nutrientes. Pero, según una investigación hecha en el Hospital Universitario de Zúrich, liderada por el profesor Gerhard Rogler, la razón de por qué dejar de fumar engorda aunque no comas pudiera estar en la flora intestinal.

Según el citado estudio, “cuando una persona deja de fumar, la composición de su flora intestinal es alterada de manera sensible”. Un experimento fue llevado a cabo con un grupo de 20 pacientes, los cuales fueron divididos en tres grupos: los fumadores, los no fumadores y los que acababan de dejar de fumar apenas una semana antes.

dejar de fumar

Se les analizaron la flora intestinal a los 3 grupos. Mientras que los fumadores y los no fumadores tenían una diversidad bacteriológica semejante en sus heces, los nuevos no fumadores tenían una composición muy diferente. Además, los investigadores se cercioraron de que los hábitos de alimentación y bebida de este grupo permanecieran invariables, para descartar la hipótesis del mayor consumo de calorías.

El papel de la flora intestinal 

Las bacterias ubicadas en la flora intestinal dieron la clave. Los no fumadores tienen un mayor número de bacterias de dos tipos diferentes: la proteobacteria y la bacteroidetes. Estas bacterias trabajan de manera más eficiente a la hora de digerir las fibras más complicadas; por lo que los investigadores creen que una mayor presencia de este tipo de bacterias provoca que más alimento se transforme en grasa y que menos sea desechado en forma de heces.

Pero en la flora de los que dejaron de fumar, descendía el número de otras bacterias: las firmicutes y las actinobacterias phyla. En consecuencia, al tener menor variedad de bacterias que influyan en la digestión de la comida, hay mayor tendencia a engordar cuando se deja de fumar.

Además, el tabaco genera una mayor acidez en el estómago. Entonces, cuando se deja de fumar, se produce una normalización en la acidez en el estómago, y esto mejora el proceso digestivo, la absorción de los alimentos y la movilidad intestinal.

Pero no temas, el peso ganado es muy poco en comparación a los múltiples beneficios que ganarías al dejar de fumar.

Deja un comentario